Barco en el canal

Giethoorn, Países Bajos: la Venecia del Norte sin carreteras

Giethoorn es un pequeño pueblo de la provincia neerlandesa de Overijssel que se ha desarrollado de una forma poco común en Europa. En el centro histórico no hay calles convencionales. La vida diaria, los desplazamientos de los visitantes y la logística se organizan alrededor de estrechos canales, puentes de madera y rutas acuáticas. Las casas se sitúan directamente junto a los cauces, y los amarres privados sustituyen a los accesos para coches. Esta estructura no es un concepto turístico moderno, sino el resultado de siglos de adaptación local a los humedales de la zona.

Los orígenes de Giethoorn y su diseño basado en el agua

La historia de Giethoorn se remonta al siglo XIII, cuando se asentaron en la zona comunidades dedicadas a la extracción de turba. La turba fue una fuente de combustible esencial en la Edad Media en los Países Bajos, y su explotación fue transformando el paisaje. A medida que se extraía la turba, se formaron lagunas poco profundas y canales, que más tarde se convirtieron en el sistema de vías de agua del pueblo. Con el tiempo, estos cauces se estabilizaron y se integraron en el transporte cotidiano, en lugar de rellenarse.

La ausencia de carreteras en el núcleo antiguo es una consecuencia directa de ese proceso. En vez de adaptar el terreno para carros o, más tarde, vehículos, los habitantes siguieron utilizando embarcaciones como la solución más práctica. Senderos estrechos y más de 170 pequeños puentes de madera conectan las viviendas, permitiendo el acceso a pie sin alterar la red de canales.

Este trazado se ha conservado en gran medida hasta la época actual. Aunque existen carreteras en la periferia para servicios y accesos, el corazón de Giethoorn sigue funcionando según principios establecidos hace cientos de años. Esa continuidad convierte al pueblo en un ejemplo vivo de gestión tradicional del agua en los Países Bajos, más que en una atracción recreada.

Arquitectura y vida cotidiana junto a los canales

Muchas casas de Giethoorn son granjas tradicionales con tejados de paja, levantadas sobre pequeñas islas formadas por la extracción de turba. Estas construcciones se diseñaron para convivir con niveles altos de agua subterránea y con inundaciones estacionales. Cimientos elevados y acceso directo al canal fueron necesidades prácticas, no elecciones decorativas.

Los residentes siguen usando embarcaciones para actividades diarias, como desplazarse a corta distancia, recibir entregas o gestionar el acceso a la propiedad. Numerosas viviendas cuentan con embarcaderos privados y también existen puntos de atraque compartidos en distintas zonas. El ritmo lento del tráfico acuático condiciona las rutinas y reduce el nivel de ruido.

Los servicios modernos se han incorporado de forma discreta para preservar el carácter histórico. Cuando es posible, la electricidad, la conectividad y los sistemas de drenaje se instalan bajo tierra, de modo que el paisaje visual siga dominado por el agua, la vegetación y la arquitectura tradicional.

Vida cultural, eventos y lugares fotogénicos

A pesar de su tamaño, Giethoorn mantiene una agenda cultural activa. Los museos locales se centran en la historia regional, la extracción de turba y la ingeniería hidráulica, aportando contexto más allá del simple paseo. En determinadas temporadas se organizan exposiciones de fotografía y artesanía vinculadas a la vida rural neerlandesa.

Los eventos anuales son pequeños, pero están ligados a la participación de la comunidad. Desfiles de embarcaciones, encuentros musicales y mercados de temporada suelen celebrarse sobre todo en primavera y verano, cuando los días son largos y las condiciones de los canales facilitan las actividades. Estas citas se organizan pensando primero en los residentes, y los visitantes se incorporan de forma respetuosa.

El atractivo visual del pueblo lo ha convertido en un motivo recurrente para fotógrafos de paisaje. La primera hora de la mañana y el final de la tarde suelen ofrecer la mejor luz, especialmente donde los canales se curvan entre grupos de casas y árboles que proyectan sombra sobre el agua.

Puntos reconocibles y zonas más tranquilas

Entre los lugares más fotografiados están los cruces de canales cerca del centro, donde varios puentes se alinean en una misma perspectiva. Estos puntos permiten ver casas tradicionales reflejadas en el agua, sobre todo en días sin viento.

Las zonas menos concurridas quedan algo apartadas de las rutas principales de embarcaciones. Allí, los canales más estrechos y los jardines privados crean composiciones más íntimas. Son áreas que se aprecian mejor a pie, usando los senderos que discurren paralelos a los cauces.

La fotografía responsable es importante en Giethoorn, ya que muchas escenas incluyen viviendas habitadas. Conviene evitar conductas intrusivas y respetar los embarcaderos y jardines privados que estén señalizados como tales.

Barco en el canal

Consejos prácticos de viaje para 2026

Giethoorn no tiene estación de tren propia, pero está bien conectado mediante transporte regional. Desde Ámsterdam, lo habitual es tomar un tren hasta Zwolle o Steenwijk y, después, un autobús local hasta el pueblo. El trayecto total suele rondar las dos horas y media, según las conexiones.

Desde Róterdam, la ruta más eficiente también pasa por un tren hasta Zwolle con un transbordo, seguido de un autobús. Viajar en coche es posible, pero el aparcamiento se limita a zonas designadas fuera del centro histórico. A partir de ahí, el acceso continúa a pie o en barco.

Los horarios del transporte público suelen ser fiables durante todo el año, aunque la frecuencia aumenta en los meses de mayor afluencia. Es recomendable comprobar los horarios vigentes con antelación, especialmente fuera de la temporada de verano.

Rutas en barco, temporadas y consejos para familias

El alquiler de embarcaciones es clave para vivir Giethoorn. Hay pequeñas barcas eléctricas, a menudo llamadas barcas silenciosas, que se pueden llevar sin licencia. Circulan a baja velocidad para proteger las orillas y mantener la seguridad. Las rutas señalizadas ayudan a recorrer tanto el centro como áreas más calmadas.

La temporada principal de navegación va de abril a octubre, con mayor demanda en julio y agosto. La primavera suele ofrecer un ambiente más tranquilo y vegetación fresca, mientras que el inicio del otoño trae menos gente y un tiempo generalmente estable.

Para familias que viajan con niños, suelen ofrecerse chalecos salvavidas y las rutas están bien reguladas. Los circuitos cortos y las zonas de picnic facilitan visitas relajadas sin pasar muchas horas en el agua.